Hoy en día vemos la calculadora como un producto simple, que puede ayudarnos con nuestro trabajo, pero, cuando apareció por primera vez, el hombre tuvo una gran reacción al ver como un objeto tan pequeño podía realizar operaciones matemáticas en cuestión de segundos, algo que un hombre normal tardaría varios minutos.
La evolución de la programación nos permite disfrutar de calculadoras mejoradas (como un ordenador), sino de miles de inventos nuevos que dejan con la boca abierta cada vez que se ven. Un ejemplo es la inteligencia artificial, que es llevada a cabo mediante el lenguaje de códigos utilizados en la programación.
Millones de informáticos en todo el mundo siguen estudiando y trabajando para mejorar la inteligencia artificial. Para ello, sacan a la luz nuevos prototipos de toda clase de dispositivos, como robots de cocina o máquinas que parecen disponer de vida propia. Se puede encontrar la programación en todo tipo de industrias, desde el entretenimiento hasta la musical, sin dejar a un lado las que desarrollan softwares. Saber utilizar bien un programa te permite darles a tus fotografías un toque profesional o que un robot se encargue de realizar tu trabajo.
Las compañías más grandes a nivel mundial la utilizan a diario en el sector de la logística o para ofertar sus productos y/o servicios por medio de diferentes métodos, llegando a ser una de las grandes causas de ingresos.
La programación ha cambiado la forma en la que se ve el mundo. No solo promueve la creatividad de las personas que la utilizan, sino que es de gran interés para toda la población.
Considerando la imposición que el software y su industria ha logrado alrededor del mundo, es además una habilidad muy redituable sin importar el giro comercial al que se dedique. Año con año se abren miles de puestos de trabajo en programación, estimando que este año solamente en Estados Unidos, se abrieron más de 1 millón de puestos como desarrollador de software específicamente.
Y aunque aún persiste una capa de escepticismo por parte de ciertos sectores, lo cierto es que ya es imposible dejar de lado a la programación. El reemplazo de actividades manuales y su integración con procesos electrónicos no hace más que aumentar y, en realidad, a raíz del distanciamiento social lo cibernético gana cada día más terreno siendo esto uno de los factores más importantes para el alza tan pronunciada en la demanda de programadores prolijos en los lenguajes más populares.
Desde Python, que permite el desarrollo de sitios como Instagram o Dropbox, hasta JavaScript, que es fundamental para proyectos de banca en línea, la programación se ha involucrado ya en todos los ámbitos de la vida cotidiana y entre más concienticemos sobre su uso, más fomentaremos el razonamiento lógico formal y potenciaremos la habilidad de resolución de problemas para toda la población.